La curiosidad es el mapa

Un proceso de aprendizaje pilotado por el propio aprendiz y facilitado por adultos amables y no manipuladores presenta luces y sombras, oportunidades y riesgos, como no podía ser de otra manera. 

No es perfecto. Está sometido a los límites de lo humano.

Discernir qué limites establecer, cuándo y cómo es uno de los desafíos más costosos, ya que requiere atención, conocimiento, autoridad, autodominio, persistencia, capacidad de reconocer si uno yerra.

El proceso de aprender por uno mismo es una amenaza para el poder porque no sigue los pasos previstos, no busca el reconocimiento ajeno, ni espera la validación externa a través de un elogio o un título.

El aprendiz autodirigido aprende para comprender, no para pasar el examen. No necesita intermediarios. Aprende guiado por la intuición, siguiendo caminos no trazados, tropezando, volviendo atrás, contradiciéndose.

La espontaneidad es una amenaza para el sistema que -para poder medirlo todo- necesita predictibilidad. El proceso de aprendizaje autodirigido rompe esa ilusión de control. No es posible anticipar qué pasará, adónde conducirá el proceso de descubrimiento. El aprendiz autodirigido no sigue los protocolos ni las rutas oficiales. Y, de esta forma, pone de manifiesto la propia fragilidad del sistema porque revela que el aprendizaje no necesita una estructura predeterminada, no depende de la institución y, por tanto, no puede ser manipulado.

Aprender es abrirse al misterio. Aceptar no saber es, precisamente, lo que no soporta el sistema, que necesita tener respuesta para todo y aquello para lo que no tiene respuesta o le incomoda, lo esconde fuera del plan de estudios.

El aprendiz autodirigido no se enfrenta al sistema, no se opone, no busca conflicto ni utiliza la violencia. No busca destruir nada, sólo busca entender y, en ese proceso, revela, sin quererlo, la falsedad de lo que le rodea. 

No trata de escapar físicamente del sistema, sino comprenderlo para no participar en su lógica. Paradójicamente, resulta indispensable por su talento, pero incómodo por su independencia.

Sólo busca su propia autonomía en la comprensión del mundo. Y lo hace a su manera, única e irrepetible,  no sistematizable, no controlable.

El peligro que representa el aprendiz autodirigido es que encarna el hecho de que no necesita permiso para pensar, que la verdad no está en los contenidos que los expertos aprueban, sino en la experiencia que uno se atreve a vivir.

Su desafío a la autoridad no es con protestas, su sola presencia es el desafío porque demuestra que existe otra manera de aprender que no requiere vigilancia ni estructura. No desea confrontar, sino satisfacer su necesidad intrínseca de comprender por sí mismo. Cuando un aprendiz decide aprender en base a sus propias decisiones sin depender de rutas predeterminadas, ya no puede volver al molde original. No se enfrenta a las estructuras; simplemente deja de necesitarlas. Y esa es, sin quererlo, su mayor amenaza al sistema: quien no depende no puede ser manipulado. Encuentra su camino sin guías ni certificados. No engulle información, sino que aprende a distinguir la información que ilumina de la que entumece.

El aprendiz autodirigido no solo cuestiona “lo que hay que aprender”, sino la propia manera en que se aprende. Dado que su proceso de aprendizaje no está condicionado por la valoración externa, se siente libre de la ansiedad por el resultado y puede profundizar en su proceso. El sistema vende que sólo a través de él es posible triunfar, que quien no se somete a su lógica, queda  marginado, como si la independencia fuera un fracaso. Pero el aprendiz autodirigido reformula lo que significa el éxito: no un destino social; más bien una comprensión interior. No necesita reconocimiento. Su satisfacción no proviene de la aprobación, sino de la comprensión. Eso es una gran incomodidad para el sistema.

NOTA: Este texto está basado en el pensamiento de Alan Watts (www.alanwatts.org)

————

Muchas gracias a todos los suscriptores.

Ofrecemos acompañamiento y asesoría organizacional pedagógica tanto para equipos educativos como para profesionales individuales, así como acompañamiento familiar transgeneracional y mentorías para jóvenes por videoconferencia.

Más información en: ojodeagua.ambiente.educativo@gmail.com

Para contactar: ojodeagua.ambiente.educativo@gmai.com

Tu apoyo con una suscripción de pago nos ayuda a seguir compartiendo.

*