La curiosidad es el mapa (y 2)

La mente, exenta de condicionamiento, tiende a la lucidez. Esa lucidez representa una amenaza porque aquella mente que en un nivel individual ha despertado, no requiere de autoridad. Si es en un nivel colectivo, significa que el sistema dejaría de tener razón de ser. Ése, probablemente, sea el motivo del rechazo tan potente al aprendizaje autodirigido.

El sistema se esfuerza en distraer, uniformar y abotargar a la población estudiante. Pero toda estructura, antes o después, se quiebra ante la persistencia de lo vivo. Nada más vivo que una mente que osa pensar sin autorización.

La persona que aprende a pensar por sí misma es un peligro para el equilibrio del status quo. No tanto porque combata al sistema, sino porque no lo necesita. Encarna la certeza de que el conocimiento no necesita ser otorgado y la autoridad no es la fuente de la verdad, sino un reflejo del temor a la incertidumbre. Nos protegemos bajo el manto de las instituciones por temor y éstas nos ofrecen una falsa sensación de seguridad: el certificado es un buen exponente.

La confianza interior es lo que orienta al estudiante que aprende eligiendo su trayecto de estudio. No necesita de manera constante la orientación oficial. Y, cuando requiere de consejo exterior, sabe encontrar las voces que le ofrecen una confianza profunda. No siente miedo de equivocarse y desviarse del camino porque toda variante contiene su propia enseñanza. No necesita caminos marcados porque su curiosidad es su mapa. Observando, leyendo, experimentando o pensando por sí mismo descubre conexiones que otros no ven. Su conocimiento surge de la experiencia directa, no de la autoridad. No repite tediosamente, sino que comprende vívidamente. Esa comprensión crea una conciencia que no es maleable.

La persona que ejercita el aprendizaje autodirigido no solo incorpora información, sino que desarrolla una especial sensibilidad para discernir lo esencial de lo accesorio, ve lo que hay detrás de las apariencias, lo escondido en los discursos y las reglas. Su educación no se produce en los libros ni en las aulas, el centro de su educación es la vida misma.

La mente de quien aprende de forma autodirigida es imprevisible: no se doblega a ritmos o programas impuestos. Su capacidad de adaptación le permite sobrevivir incluso en entornos hostiles. Donde otros esperan instrucciones, él actúa; decide sin esperar la aprobación. Sin arrogancia, sólo como consecuencia natural de la costumbre de no tener que pedir permiso.

En un mundo construido sobre la dependencia, pensar por sí mismo es el acto más radical que existe.

El ser humano que comprende se torna ingobernable, no porque  se rebele contra el poder de las leyes, sino porque entiende que la moral, la economía y la política  son inventos humanos, no leyes universales. Y al comprenderlo, deja de temerlas. 

Comprender eso, le infunde serenidad, no basada en la falsa estabilidad y seguridad que promete el sistema a cambio de la obediencia, sino en la aceptación del cambio constante. Su indiferencia es su revolución. Es indiferente a la uniformidad del sistema. No busca convertir ni convencer a nadie, no desea imponerse ni tener razón. Su estilo de aprender es un estilo de vida, en el que cada pensamiento nace de la observación directa, no de la imitación. Es auténtico, lo que le confiere poder y le permite actuar conscientemente.

El sistema responde arrinconándole en los márgenes, calificándole de excéntrico, minimizándole, ridiculizándole. Pero todos sabemos que las verdades de mañana son las herejías de hoy. Y todas las herejías fueron creadas por alguien que aprendió sin necesidad de legitimación exterior.

Al aprender con libertad no busca destruir lo viejo, sino descubrir lo nuevo, intentando comprenderse a sí mismo por el camino. Esa capacidad es la que aterra al sistema porque el aprendiz autodirigido no sólo piensa diferente, sino que crea una realidad diferente, nuevas formas de entender la existencia y la conexión entre lo visible y lo invisible, Así expande los límites de lo posible, poniendo en cuestión la rigidez del modelo hegemónico y su aparente monopolio de la verdad.

El crecimiento intelectual está inherentemente unido al crecimiento espiritual, dado que el conocimiento exterior no tiene valor sin comprensión interior. Su aprendizaje es reflejo de su ser.

No anhela dominar, sino entender su relación con el mundo. Y en esa comprensión descansa su libertad. Una libertad que el sistema jamás le podrá conceder porque surge de la certeza de que el conocimiento no tiene dueño, que todo lo que se necesita aprender está en la vida misma, en la observación, en la escucha, en la presencia.

El aprendiz autodidacta es una expresión de la inteligencia humana y prueba que al liberarse del miedo y del mandato, el proceso de iluminación sucede por sí mismo.

Cada mente que se enciende de manera autónoma es una puerta hacia lo desconocido y ningún sistema, por poderoso que sea, puede resistir rodeado de puertas abiertas. 

Es ejemplo de que la lucidez, por tanto, no se enseña, se despierta. Y cuando eso ocurre, no hay vuelta a atrás. La obediencia y el miedo se transforman en lucidez y curiosidad. Una transformación que, con sólo existir, cambia el transcurso de todo lo que le rodea sin necesidad de banderas ni discursos. 

Quien aprende desde sí mismo no acumula saber, se transforma y como resultado de dicha transformación descubre que la verdadera educación no pertenece a las instituciones, sino a la conciencia.

Mientras que haya seres humanos que piensen sin permiso, siempre habrá fisuras por donde la verdad se filtre. Ese es el poder de quien aprende por sí mismo. Su independencia no destruye, revela; muestra que la libertad no es un privilegio otorgado, sino una condición interior.

En esa ruta, la curiosidad es el mapa.

NOTA: Este es un texto basado en el pensamiento de Alan Watts (www.alanwatts.org)

————

Muchas gracias a todos los suscriptores.

Ofrecemos acompañamiento y asesoría organizacional pedagógica tanto para equipos educativos como para profesionales individuales, así como acompañamiento familiar transgeneracional y mentorías para jóvenes por videoconferencia.

Más información en: ojodeagua.ambiente.educativo@gmail.com

Para contactar: ojodeagua.ambiente.educativo@gmai.com

Tu apoyo con una suscripción de pago nos ayuda a seguir compartiendo.

*